Editorial
16/07/2010 
Educación: Queda mucho por hacer
Hay consenso en América latina, en todos los sectores, en que la educación es la gran vía hacia el progreso nacional, familiar e individual. Un reciente informe elaborado con toda rigurosidad por CEPAL con el apoyo de todo el sistema ONU sobre el estado del cumplimiento de las metas del milenio en la región, da cuenta sistemática de los logros y problemas al día de hoy en este tema decisivo, que llama con propiedad: “Un derecho y una condición para el desarrollo”.
Por: Bernardo Kliksberg (Buenos Aires Económico)
Hay consenso en América latina, en todos los sectores, en que la educación es la
gran vía hacia el progreso nacional, familiar e individual. Un reciente informe
elaborado con toda rigurosidad por CEPAL con el apoyo de todo el sistema ONU
sobre el estado del cumplimiento de las metas del milenio en la región, da
cuenta sistemática de los logros y problemas al día de hoy en este tema
decisivo, que llama con propiedad: “Un derecho y una condición para el
desarrollo”.
Entre las tendencias observadas se destacan: 1. La
región ha logrado la casi universalización del acceso a educación primaria.
Hacia el 2008, el 93% de los niños estaba matriculado en ella.
2. Sin
embargo, el objetivo de universalizar la terminación de la escuela primaria
estaba más distante. El 89,6% de los niños la finalizaba, y en 5 de los 18
países examinados, entre el 12 y 38% de los alumnos no lograba completarla. Todo
indicaba que no se llegaría a la meta del milenio de universalizar la
terminación de primaria para el 2015.
 | Bernardo Kliksberg
| 3. Sin secundaria completa
difícilmente un joven pueda conseguir trabajo hoy en la economía formal. En
ella, con progresos significativos en cobertura, la deserción y la repetición
eran altas, y la región estaba distante de alcanzar la meta del milenio
respectiva, que fijaba que el 75% de los jóvenes completen la secundaria. Sólo
el 52,1% la terminaba, y en seis países el porcentaje no superaba el 38 por
ciento.
4. En este campo operaban activamente las desigualdades
latinoamericanas. Las tasas de finalización eran considerablemente menores en
los hogares de ingresos más bajos y menor capital educativo de los padres. Los
jóvenes que no terminaban iban a quedar después con muy pocas posibilidades de
ser contratados en la economía formal, tendrían que vivir de tareas informales,
precarias, con menores ingresos, y protección, y ello iba a profundizar y
reproducir las desigualdades.
5. Un nivel de la educación que es
actualmente obligado en los países avanzados, el preescolar, que tiene alta
incidencia en el desarrollo del niño, y su rendimiento en los niveles
posteriores tenía limitada cobertura en la región, 58%, con una serie de países
por debajo del 30%.
6. Los docentes, el recurso clave de una educación
de calidad, tenían bajas remuneraciones y escaso reconocimiento. Cabe anotar que
en países como Canadá encabezan las tablas de credibilidad por parte de la
opinión pública.
7. Era reducido el nivel de aprovechamiento de las
tecnologías de la información y de las comunicaciones. Su aplicación podría
ayudar a reducir la estratégica brecha digital, que es considerable entre
América latina y el Caribe y las economías avanzadas y al interior de los países
de la región. En la región había en el 2007, 25,7 usuarios de Internet cada 100
habitantes, fuertemente concentrados en los sectores medios y altos. En los
países desarrollados eran más del doble: 63,5.
8. Había déficits de
vinculación de la educación secundaria y postsecundaria con el mercado laboral.
A ello se pueden sumar diversos temas como, entre otros, los atrasos en
la enseñanza en ciencias y tecnología en la escuela básica, después expresados
en las mediciones comparativas internacionales como la prueba de PISA, la
debilidad en la formación en dimensiones éticas, las carencias de
infraestructura y recursos para el aprendizaje mínimamente adecuados en la
educación pública.
Queda mucho por hacer, como bien resalta el informe
para que el derecho a la educación sea una realidad asequible para amplios
grupos de niños y jóvenes. Sin él serán marginales en un siglo XXI basado en
ella.
* La más reciente obra del autor "Difícil ser joven en
América Latina" (comp. Sudamericana/Random House, 2010)
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